De paseo por el Museo de Bellas Artes de Sevilla
13 septiembre, 2019

De paseo por el Museo de Bellas Artes de Sevilla

De Sevilla se conoce que es la ciudad del arte. Pero quizás siempre se diga porque se asocia al flamenco, al cante y al arte que tienen los propios sevillanos. Sin embargo hoy queremos hacer una parada intensa en el Museo de las Bellas Artes de la ciudad andaluza. Para muchos el gran desconocido pero que atesora todo el arte que te puedas imaginar. Actualmente es considerada una de las pinacotecas más importantes de España y es un museo fundamental para conocer tanto la pintura barroca sevillana, especialmente de Zurbarán, Murillo y Valdés. Tres de los más grandes.

El edificio

El edificio que hoy contemplamos debe su organización general a las transformaciones realizadas en las primeras décadas del siglo XVII gracias al impulso de Fray Alonso de Monroy, general de la Orden desde 1602. El arquitecto y escultor Juan de Oviedo y de la Bandera presentó en 1603 las trazas e instrucciones para la construcción, que se inició con el derribo del antiguo edificio mudéjar. En 1612 se concluyó el templo y casi medio siglo después el resto de la fábrica, configurándose así una de las más bellas muestras del manierismo andaluz.

Exterior

La fachada principal se presenta frente a la plaza del Museo, su portada, es la primitiva del convento, que estaba colocada en el extremo contrario del edificio, entre la calles Cepeda y Bailén, y fue diseñada por Miguel de Quintana en 1729. Presenta arco de medio punto con un par de columnas paredas a cada lado, que descansan sobre pedestales. Sobre la misma se abre una gran hornacina en cuyo interior se encuentran las figuras de la Virgen de la Merced, San Pedro Nolasco, fundador de la Orden y el rey Jaime I de Aragón, su protector. A ambos lados la flanquean dos columnas salomónicas, y sobre ella se encuentra a modo de remate un frontón en cuyo centro se sitúa el escudo de la Orden de la Merced.

Colecciones

El origen de la colección comenzó con obras procedentes de conventos y monasterios desamortizados, razón por la cual el grueso de obras estaba formado por pintura religiosa, mayormente barroca sevillana. La desamortización promovida por el gobierno liberal de gaditano Juan de Dios Álvarez Mendizábal, quien decretó la supresión de las órdenes religiosas y la desamortización de sus bienes. El propósito de los decretos desamortizadores del 19 de febrero y 8 de marzo de 1836, que constituyeron la llamada Desamortización de Mendizábal, fue también que las propiedades improductivas y en poder de la iglesia y las órdenes religiosas, pasaran a una clase media o burguesía que realmente enriqueciera al país.

Destaca la colección de pintura sevillana del siglo XVII, de la que se pueden contemplar obras de los más representativos pintores españoles como Murillo, el ya citado Velázquez, Zurbarán, Juan de Valdés Leal o Lucas Valdés. Del siglo XIX y XX son muy recomendados los de Gonzalo Bilbao, Valeriano Bécquer y Eugenio Hermoso. De Gonzalo de Bilbao puede reseñarse el retrato del rey Alfonso XIII, donde aparece con el uniforme de la Maestranza de Caballería de la ciudad y con la Torre del Oro al fondo, lo que muestra su vinculación con la capital hispalense.

Actualidad

Lo bueno de este Museo de Bellas Artes es que está en constante evolución. Por ejemplo su última trabajo les a restauración de la obra atribuida a Pieter Coecke ‘Calvario’, perteneciente a los fondos del Museo de Bellas Artes de Sevilla, donde ingresó en 1928 por la donación de Rafael González-Abreu. Tras la intervención, la tabla, excelente ejemplo de la pintura flamenca del siglo XVI, estará expuesta en la sala 2 de la pinacoteca.

Y no es la única. El Museo de Bellas Artes de Sevilla ha recuperado para su exhibición en las salas obras como la ‘Virgen con el Niño’ de Marcelo Cofferman, la ‘Sagrada Familia con San Juanito y Santo Tomás y Santa Catalina de Siena’ de Pedro Villegas Marmolejo y, más recientemente, la ‘Virgen del Clavel’, atribuida también a este último artista. También se restauraron la serie de cuatro tablas medievales de Órdenes Militares. La verdad es que pasear por sus pasillos es una pasada.

Ya has visto que Sevilla es algo más que flamenco y que Feria de Abril. Por eso, es una visita obligada siempre. En mi última visita tuve la ocasión de visitarlo y me quedé maravillado. Me alojé en el Mercer Sevilla, que está a escasos 500 metros del Museo y disfruté al máximo.