Toldos, parasoles, pérgolas son elementos que todos tenemos en casa. Nos dan sombra en verano y protegen determinadas zonas exteriores de la lluvia y el viento. Te contamos algunas cuestiones interesantes sobre ellos, más concretamente, sobre la lona con la que están hechas.
Comprar un toldo es una situación en la que muchos de nosotros nos hemos visto inmersos alguna vez en la vida. Además de valorar que el toldo se adecue a las características del espacio que queremos cubrir, elegimos la lona en función del diseño, del color. Pero, ¿qué estamos comprando?
La mayoría de las lonas están fabricadas con tejidos acrílicos. Un tejido sintético que soporta bien el efecto de los rayos solares. También encontramos lonas de poliéster recubierto de PVC, que son resistentes ante la lluvia y el viento; y los toldos más antiguos estaban fabricados en tejidos microperforados.
Debes tener en cuenta, que como todo en el hogar y en el bricolaje, en la lona de los toldos hay diferentes calidades. La cantidad de sol que da a la terraza, patio o jardín, la frecuencia de las precipitaciones o la velocidad del viento que sopla en las latitudes en las que se encuentra tu hogar, son variables que debes tener en cuenta a la hora de seleccionar la lona del toldo.
Todo no se puede quedar en el diseño y en que quede bonito. Debes pensar en que tu toldo sea eficaz y duradero. Para eso te debes informar sobre qué material está hecho y cómo se ha fabricado.
Te comento a continuación algunos aspectos sobre este material que te pueden resultar interesantes.
Cada vez hay más opciones.
El toldo es el accesorio para dar sombra que más utilizamos. Dentro de este producto tenemos diferentes modelos: toldos rectos, toldos tipo telón, toldos encofrados, toldos con brazo articulado, toldos de capota. En la actualidad existen más opciones. Estas son algunas de ellas:
- Parasoles.
Los parasoles son sistemas de sombra móviles que permiten proteger amplias zonas exteriores del sol de forma flexible. Su estructura plegable facilita abrirlos o cerrarlos según la necesidad del momento, adaptándose a diferentes horarios y condiciones de luz. Suelen ofrecer una cobertura generosa, lo que los hace ideales para colocar debajo mesas, sofás y otros elementos de exterior. A diferencia de las sombrillas convencionales, los parasoles domésticos destacan por un diseño más cuidado, materiales resistentes y una estética pensada para integrarse en espacios privados. Resultan adecuados para terrazas amplias, patios o jardines donde se busca sombra sin realizar instalaciones fijas.
- Pérgolas.
Las pérgolas crean una zona protegida y permanente en espacios al aire libre mediante una estructura estable sostenida por pilares. Funcionan como un techo ligero que delimita un área concreta, aportando sensación de confort. Existen modelos variados que se adaptan a diferentes necesidades, desde pérgolas adosadas a la vivienda, como si fuera un porche, hasta versiones independientes o con cubiertas móviles. Las pérgolas bioclimáticas son especialmente valoradas por su capacidad de regulación, ya que incorporan lamas orientables que permiten controlar la entrada de sol, la ventilación y la temperatura. Esto las convierte en una solución eficiente y funcional durante todo el año.
- Velas.
Las velas de sombra ofrecen una solución moderna y altamente adaptable para proteger terrazas y jardines. Se componen de lonas tensadas que se fijan mediante anclajes, lo que permite ajustarlas al espacio disponible con gran libertad. Su principal ventaja es la posibilidad de personalización, ya que pueden instalarse a distintas alturas, con diferentes inclinaciones y en múltiples formatos. Además de proporcionar sombra, aportan un toque decorativo contemporáneo, integrándose en entornos exteriores donde se busca una solución práctica y visualmente atractiva.
Más opciones y diseños.
Ramón, un fabricante de toldos de Madrid, comentó en el telediario de la 1 de TVE, a tenor de la publicación del libro “Toldos Verdes”, escrito por Pablo Arboleda y Kike Carvajal, que en Madrid, a finales de los años 50 había pocos fabricantes de toldos. En los años 60, la capital de España vive un crecimiento desorbitado, como sucede en otras ciudades del país, a consecuencia de la migración del campo a la ciudad, en pleno periodo del desarrollismo franquista.
De repente, un producto que apenas tenía salida, como los toldos, recibe una demanda desorbitada. Era necesario dar sombra a los bloques de pisos donde se alojaron a estos trabajadores emigrados. En ese momento había pocas opciones de colores y materiales. Se optó por una lona tupida de color verde oscuro porque era uno de los materiales más baratos.
Muchos fabricantes de estos edificios obligaban a los propietarios a colocar estos toldos para que hubiera una cierta uniformidad estética.
El arquitecto técnico Jordi Martí comentó en el programa Mañaneros, también de RTVE, que estos antiguos toldos verdes producen un efecto lupa, que recalienta las terrazas. Afirma que siempre es mejor tener toldo, que no tenerlo, pero que a la hora de elegirlo, es más adecuado optar por colores claros, que reflejen la luz del sol.
En este sentido, es conveniente inspirarse en la arquitectura mediterránea. Donde los elementos exteriores son de color blanco, para conservar la vivienda fresca.
Por suerte, en la actualidad, tenemos más colores donde elegir.
Consejos para elegir la lona del toldo.
Si te ves en el dilema de comprar o renovar un toldo, estos son algunos ejemplos para elegir la lona más adecuada:
- Nivel de protección frente a los rayos UV. La lona debe bloquear eficazmente la radiación solar para proteger a las personas y evitar el sobrecalentamiento de la terraza.
- Resistencia al agua y grado de impermeabilidad: Es importante que soporte lluvias moderadas y evite filtraciones sin deteriorarse.
- Capacidad de transpiración del tejido. Una buena transpiración permite reducir el calor acumulado bajo el toldo y mejora el confort.
- Resistencia al viento y a la tensión. La lona debe mantener su forma y firmeza ante rachas de viento habituales.
- Durabilidad frente a la exposición solar. Los materiales de calidad resisten mejor la decoloración y el desgaste por el sol.
- Facilidad de limpieza y mantenimiento. Una lona fácil de limpiar prolonga su vida útil y mantiene un buen aspecto funcional.
- Tratamientos antimoho y antimanchas. Estos tratamientos evitan el deterioro del tejido por humedad y suciedad.
- Calidad de las costuras y refuerzos. Unas costuras resistentes previenen roturas en los puntos de mayor tensión.
- Adaptación al clima de la zona. No es lo mismo un clima seco que uno húmedo o ventoso, y la lona debe ajustarse a esas condiciones.
Los tejidos Green.
El blog Revista Toldo nos habla de un material innovador en cuanto a la lona para toldos que ha sido diseñado por la multinacional Pureti, proveedora de la NASA. Se trata del tejido Green.
Estos tejidos purifican el aire mediante un proceso de fotocatálisis que pueden llevar a cabo gracias a que la tela contiene elementos como el dióxido de titanio, que neutraliza ciertos óxidos que flotan en el aire de las ciudades y previene la formación de moho.
La luz del sol proyectada sobre la lona activa las moléculas de dióxido de titanio, las cuales van purificando el aire continuamente. Son toldos que apenas necesitan mantenimiento. La suciedad orgánica se descompone en contacto con la lona, manteniendo sus propiedades en todo momento.
Los creadores de este material aseguran que un toldo de 4 metros cuadrados de tejido Green equivale a la eliminación de los gases contaminantes de un coche durante todo un año.
Cómo se fabrica la lona del toldo.
En su página web, la empresa alicantina Rolltec dedicada a la fabricación e instalación de cerramientos y elementos protectores para casas y edificios, nos cuenta cómo se fabrica la lona de un toldo.
Todo comienza con la selección de la fibra, que como dijimos al principio, puede ser acrílica, de poliéster o de PVC.
Esta fibra se transforma en hilos. Sobre los que se realiza un escrupuloso control de calidad para comprobar su resistencia, fortaleza y consistencia.
En los telares mecánicos, los hilos se entrecruzan formando las telas, atendiendo a los colores y diseños solicitados por los clientes, por lo general, cadenas y minoristas, que más tarde se lo venderán a los consumidores.
Se rematan los acabados. Un paso importante para evitar que la lona se deshilache y se pueda trabajar bien con ella.
La tela acabada debe adaptarse a las normativas europeas y a los estándares de calidad internacionales. Para garantizarlo, la propia fábrica realiza diferentes controles de calidad, con independencia de que recurra a certificadores externos de calidad.
En los controles de calidad se tienen en cuenta aspectos como la resistencia ante los rayos UVA, la flexibilidad del tejido para soportar las tensiones provocadas por el viento y los fenómenos meteorológicos y la efectividad de los tratamientos antimoho y antibacterianos.
Especial atención se pone a la protección respecto al medioambiente. Vigilando, por ejemplo, que el tinte de la lona no se descomponga emitiendo sustancias nocivas.
Por último, se embala y se distribuye.
Así es como se fabrica la lona que llevan los toldos de nuestra casa.