Acaba con el óxido
17 abril, 2019

Acaba con el óxido

Cuando se habla del metal, antes o después se habla del óxido, que antes o después terminará afectando al mobiliario, las puertas exteriores. Si te ha ocurrido eso y las tienes aparcadas o quieres darle una nueva vida, puedes gracias a tu arte dar vida de nuevo a esos objetos. Podemos pintar el hierro oxidado de los metales y que se conserven de forma óptima evitando que el óxido en cuestión se oxide, lo que es bastante interesante.

¿En qué consiste la oxidación?

El óxido se produce cuando el metal quedan expuesto al oxígeno y al agua por un periodo de tiempo. La composición a nivel químico que tiene el óxido es de 4Fe 3O2 = 2Fe2O3.  Los metales que se oxidan son el hierro y el acero. Hay otros metales que se pueden corroer, pero no llegan a oxidarse, Esto es un cambio químico que se produce cuando el metal se oxida.

El caso es que, si se dejan en un ambiente de sequedad, el acero y el hierro no se van a oxidar, esto se produce cuando añadimos humedad cuando el proceso de oxidación comienza a suceder. Esto ocurre porque el aire que se respira tiene humedad, produciéndose hasta cuando no existe agua añadida al metal.

Existe bastante hidrógeno en el aire, por lo que es posible que los átomos enlacen con el propio hierro, creando la reacción química que llamamos oxidación o corrosión.

Tanto el hierro como el acero lo tenemos presente siempre en nuestra vida diaria, en sitios como puertas, ventanas o vallas, evitando que la oxidación como tal pase a destruir todo el hierro que nos rodea.

Eliminación del oxido en el metal

Algo que hay que pensar hacer es ver todos los puntos que puedan tener óxido y que es necesario eliminar. Como material preciso para acabar con ello tenemos:

  • Disolvente
  • Trapos
  • Cepillos de alambre
  • Estropajo de aluminio
  • Lijas de hierro

Se lija el óxido y pasamos a quitar todo el oxido que se encuentra adherido en el hierro, todo ello gracias a la ayuda de las lijas o de los cepillos realizados en púas de alambrem además de la pintura que se haya desprendido del acero.

El óxido que no esté desprendido se va a lijar lo mismo que el papel de lija para suavizar, quedando lo más fino que se pueda. Las partes que se pintan pero se han adherido al soporte las tenemos que pasar un estropajo de alambra para ir matizando la pintura y que se cree una rugosidad en ella, lo que facilitará que el anclaje se produzca en las siguientes capas.

Finalmente se pasan una serie de trapos bien mojados de disolvente, lo que permitirá dejar el soporte limpio y sin que quede ningún tipo de grasa, suciedad, polvo o demás agente que pueda contaminar y que pueda contener el hierro o acero que tengamos.

No olvidemos que los trapos o el papel que se use en esta operación vamos a tener que cambiarlo de forma continua por otros limpios, a fin de que se evita cambiar restos de grasa o suciedad de uno a otro lado.

Como puedes ver, el metal tiene más enemigos de los que podemos pensar y el óxido como decía la canción “nunca duerme”, por lo que hay que tener con él los cuidados precisos para que todas nuestras herramientas, objetos o partes de nuestro hogar puedan cuidarse como es debido, algo francamente necesario para tener en las mejores condiciones nuestros metales.

Existe la posibilidad de optar por otros metales, pero el hierro y el acero siguen estando entre los metales más usados en general por nuestra civilización, por lo que solo tenemos una salida, cuidarlos como es debido si no queremos que el óxido y la corrosión termine acabando deteriorándolos o estropeándolos.