Transformando muebles comunes en ideas originales
27 septiembre, 2017

Transformando muebles comunes en ideas originales

Hay quien ve en una reforma al mismísimo diablo y en parte lo entiendo, porque si esa reforma supone hacer obras significa que vas a tener polvo, escombros y trastos por todas partes durante un largo periodo de tiempo, lo que no gusta a nadie. Nos crea estrés, agobio e incluso ansiedad. Sin embargo, la gente como yo ve en una reforma la posibilidad de crear, de ser original y de reinventar el espacio.

En cuestiones profesionales como tirar tabiques o levantarlos no me voy a meter, más que nada porque mi labor deja mucho que desear en ese aspecto, pero tal vez si os pueda abrir la mente con algunas ideas que, a veces, son tan sencillas que pasamos por alto y no llegamos a ver. Por ejemplo ¿sabéis lo mucho que puede cambiar un mueble con tan sólo cambiarle los tiradores de cajones y puertas?

Lógicamente entiendo a todas esas personas que deciden ir a un Mercamueble o La Mueblería, o incluso optan por acudir a una plataforma especializada tipo Dismobel, y tras ver todos los salones, habitaciones, comedores o cocinas que tienen en exposición se compran el lote completo y ya tienen arreglado el tema de mobiliario. Lo entiendo e incluso lo envidio en algunas ocasiones porque reconozco que la calidad de ese tipo de colecciones es muy buena. Sin embargo, a mí me llena mucho más cuando, de aquí y de allá, consigo crear algo nuevo, diferente, y con mi sello.

Por ejemplo, todos conocemos los muebles de Ikea, pueden ser preciosos pero, al final, los ves en todas partes y acabas por odiarlos. Ahora bien, ¿y si maqueándolos un poco consiguieras un salón único y original a un precio económico y que además viene firmado con tu sello? La típica cómoda de la línea Hemnes, preciosa a mi parecer pero demasiado copiada en todas partes, puede parecer otra con tan solo cambiarle los tiradores. Y el mueble de salón de la misma línea puede parecer un mueble de obra si lo encastras en una estructura. Hay tantas posibilidades…

Hacer único un mueble tipo Ikea, Conforama o Lufe es posible. Mi última creación, por ejemplo, me tiene enamorada. Compré, de la línea Kallax, unas estanterías dobles cuadradas que, puestas en horizontal sobre el suelo en lugar de en posición vertical, me dieron la idea de conseguir el mejor banco para mi dormitorio. Con esta tela Jacquard (adoro ese tejido) creé una funda preciosa para un trozo de gomaespuma (porque a eso no se le puede llamar cojín) que recorté a la misma medida de la estantería. Así, con ese simple gesto de girar la estantería, me hice con un precioso banco de madera blanca de asiento mullido tipo vintage que luego decoré con tres o cuatro cojines. En los huecos de la estantería tenía muy claro qué iba a poner: zapatos, mantitas de cama y algún que otro libro a modo decorativo. Me quedó precioso y por, tan sólo, 60 euros, cuando he visto bancos similares que no bajan de los 300 euros en ese mismo tamaño.

Papel pintado

La mayoría de nosotros, cuando pensamos en el papel pintado se nos viene a la cabeza la imagen de las paredes de casa de la abuela con flores enormes o motivos geométricos, pero todo eso ha cambiado, y mucho. Para empezar, ya no sólo podemos usar este tipo de papel en las paredes sino que, además, son el perfecto aliado si queremos dar un toque de originalidad a un mueble plano, liso y sin gracia. Cualquier mueble de Lufe, la Ikea española, puede ser un mueble totalmente diferente si lo forramos entero, o una cara, con un bonito papel pintado. Los hay adhesivos, que facilitan mucho el trabajo, y también clásicos, pero lo más interesante es que últimamente ha aparecido una gama cuya textura no deja pasar el agua, por lo que es ideal para utilizarlos sobre superficies de trabajo como escritorios o mesas. Funcionan como el típico hule, repeliendo el agua y evitando que acceda al contrachapado del mueble, pero son mucho más estéticos y cumplen, por ende, con una doble función: proteger el mueble y redecorarlo. Personalmente tengo mi escritorio de manualidades forrado con un papel en tonos pasteles que tiene ese tipo de plastificado, lo que me viene de perlas porque suelo tirar el bote de agua con los pinceles una media de dos veces a la semana.

Textiles

Con los textiles también podemos hacer maravillas. Pensad que la silla/mecedora típica de Ikea puede ser otra totalmente diferente si le cambiamos de color la tapicería y le añadimos un par de cojines. Y, del mismo modo, ocurre con la típica cama MALM, una cama que podemos ver en el 30 o 40 por ciento de los hogares españoles, a la que añadiéndole una bonita colcha con cojines a juego y, tal vez, un par de adornos más en el cabecero, transformamos en algo completamente diferente.

A una amiga, hace menos de dos meses, le pusimos papel pintado con tonos negros y dorados en la parte baja de la cama y las patas, en el cabecero colocamos cuidadosamente una línea de luces de 6 euros de los “chinos” a modo decorativa y como luz de noche, y por último compramos un edredón nórdico con un par de cojines a juego que modificaron la cama completamente. Nadie diría, a día de hoy, que es la clásica y conocida cama MALM… y para conseguir este tipo de cosas solo necesitas un poco de imaginación.

Si activáis la vuestra y os ponéis manos a la obra no dudéis en contarnos la experiencia y, sobre todo, en subir vuestras fotos para poder inspirarnos con vuestras creaciones.