Mi pequeño empujón.
15 enero, 2016

Mi pequeño empujón.

Una de las cosas que aprendí en este centro universitario San Bernardo ( situado en pleno corazón de Madrid junto a la puerta del Sol), fue a desarrollar mi creatividad consiguiendo confianza plena en mi y animado a seguir haciendo lo que realmente me gusta. Os explico. Este centro es una academia que nos prepara para la prueba de acceso a la universidad para mayores de 25 años. Después de estar varios meses pensando en qué hacer con mi vida, fui a preguntarles y me convencieron de que lo mejor era hacer esta prueba y entrar a la universidad para estudiar una carrera que siempre me ha gustado, pero que por falta de confianza en mi misma no me he deicidio nunca a dar el paso. Y esta carrera está relacionada con el arte, con pintar, con expresarme al mundo de otra manera que no sea escribiendo ni cantando ( lo cual también adoro), si no pintando y dibujando.

Por eso os digo que en esta academia, además de estudiar lo que procedía para aprobar la prueba de acceso, los profesores que impartían las clases, me dieron una confianza enorme en mi misma, me hicieron creer en mi, porque me veían muy insegura porque nunca he tenido apoyo de nadie de mi alrededor para hacer una carrera dedicada al arte, porque todo el mundo piensa que no tiene salida. Siempre he estado empujada a estudiar otras cosas, con más salidas, pero cosas que no me gustaban del todo ni me llenaban en realidad. Por eso aquí me dieron ese empujón para dedicarme a lo que realmente me gusta, y gracias a ellos, hoy soy quien soy, hice la carrera que me gustó, y me dedico a lo que siempre he querido dedicarme. Ahora por fin, soy feliz.

La verdad es que os recomiendo esta academia si estáis pensando en apuntaros a la Universidad para seguir vuestro camino de formación, porque es una academia que ofrece muchos materiales, los profesores me constan que son muy buenos enseñando, y que no solo hacen de profesores, si no que ayudan y asesoran mucho, la zona es una zona que a pesar de ser muy concurrida, no hay mucho ruido, y mejor comunicada no puede estar. Así que ya sabéis.

Y como de arte va la cosa, me gustaría contaros algo que aprendí cuando era pequeña. Yo siempre me pedía a los Reyes Magos libros de manualidades y todo lo relacionado con crear y usar la imaginación. Admiro mucho a la gente que sabe crear de la nada, con pocos materiales, o con lo que se encuentra por la calle, adoro esa creatividad. Y creo que fue lo primero que aprendí, gracias a uno de estos libros que os digo que me traían por ser muy buena niña.

Creo que algo básico es saber que los colores, a pesar de que no todos los percibamos exactamente igual ( os recuerdo la cantidad de nombres tenemos las mujeres para designar los diferentes tonos de cualquier color, cosa que un hombre normalmente tiene el mismo nombre para diferentes tonos), bueno pues los colores a la hora de plasmarlos en papel se dividen en colores cálidos o colores fríos. Los colores cálidos serían aquellos que intervienen en su composición el rojo o el amarillo, por ejemplo el naranja, y por otro lado tenemos los colores fríos que son aquellos en los que en su composición interviene el azul, por ejemplo el morado sería un color frío.

A esto se le llama temperatura del color, y juntando estos colores creamos la gama de colores, y ya os digo que fue una de las primeras cosas que aprendí relacionadas con este tema, y a partir de ahí recuerdo que pintaba mis dibujos o en colores fríos o cálidos, puesto que ya sabía cuáles eran cada uno, y recuerdo perfectamente a mis profesores diciéndome que qué bien lo hacía que dónde aprendía tantas cosas. ¿Qué hay mejor que cuando somos pequeños la satisfacción de que nuestros profes y padres nos digan que lo estamos haciendo muy bien que sigamos así?.

Os quería contar esto como pequeña anécdota de cuando era pequeña y empecé en este mundo, ya os contaré cómo sigue la cosa

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